Decoración·La vuelta al mundo

Ruta por la Provenza

Este verano me apetece emprender un viaje por el mediterráneo y conocer la Provenza francesa y su decoración Country Shabby Chic.

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Me apetece perderme entre vestigios romanos excelentemente conservados como los de Nimes, Orange o Arles; ver las villas medievales y residencias papales de Aigues-Mortes y Aviñón; grandes ciudades en constante transformación como Marsella y Montpellier; los decorados de película de Rustrel y Menton y playas paradisíacas de Antibes, Cagnes-sur-mer, Villefranche-sur-mer, Saint-Jean-Cap-Ferrat, Niza, Mónaco, Montecarlo y  Saint Tropez; gastronomía, artesanía, cumbres del deporte (Mont Ventoux), buceo, rutas para hacer excursiones y senderismo. Y todo ello a cinco horas por carretera de Barcelona o a tres en tren de París.

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En esta ruta, predomina el estilo Country Shabby Chic, una decoración que tiene su origen en las antiguas casas de campo de la burguesía y clase alta, mezclada con un aire rústico y provenzal. Grandes casas de campo donde se acumulaban muebles y elementos decorativos y que las familias más humildes compraban de segunda mano, ya gastados y antiguos, buscando el look elegante y glamuroso del estilo imperante en la época, el estilo Victoriano.

El Country Shabby Chic es una mezcla de lo antiguo y lo moderno, lo usado y lo nuevo, con toques rústicos. Country significa campo, Shabby, desgastado y Chic, elegante. Este estilo decorativo se caracteriza principalmente por su carácter femenino y romántico.

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Comenzamos la ruta.

Hay que tener en cuenta que los horarios de las comidas son diferentes a los de España. En Francia tienen el horario que llamamos “de guiris” (comer entre 12 y 13:30 y cenar entre 19:00 y 21:00). Los precios no son más caros que en España, pero hay que fijarse en donde comemos o tomamos un café. En la Costa Azul hay lugares muy selectos y caros, y en Provenza y Languedoc, a veces se paga el lujo de tomar un café en el centro, aunque en general no.

El primer día salimos en dirección Perpiñan. De camino a Provenza, entramos en Francia por el Languedoc. Tenemos en primer lugar los Pirineos, luego encontramos la llanura de Perpiñán y justo después la zona de los Castillos “cátaros”. Vemos la ciudad y dormimos allí. Comienzan a notarse las líneas afrancesadas en los muebles con torneadas patas cabriolé, la madera en tonos blancos…

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El color blanco es el tono básico y se le da pinceladas de pasteles como el rosa palo, verde agua, azul turquesa o tonos lavanda.

Al día siguiente, nos levantamos y vamos a ver el castillo de Aguilar, que es el más próximo de los cátaros a nuestro recorrido. Las fortalezas quedan a mitad de camino entre Perpiñán y Narbona. Están cerca de la autopista y el paraje es muy bonito. Se trata, más que de la zona donde tuvo lugar la Cruzada cátara en el siglo XIII, de la antigua frontera franco española en los montecitos de Corbières. Narbona y Beziers son pequeñas ciudades de provincia con cascos antiguos que merecen una visita. Vemos Languedoc y dormimos allí.

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La costa de Languedoc no es demasiado interesante, aunque sus playas son largas y agradables. Hay numerosas albuferas donde se cultivan las ostras y los mejillones. Una visita gastronómica en la zona de Mèze para probarlas con un buen vino Picpoul de Pinet es otra buena idea. Mèze se halla en la albufera de Thau, muy cerca de Sète y Montpellier.

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Entramos en Provenza donde los campos de lavanda se vuelven malva todos los junios.

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Una cándida mezcla de estilos donde la calidez del rústico convive con detalles exquisitos. Jugando con una paleta de tonos suaves, como el blanco, el crema o el marfil.

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Las lámparas de araña pueden ser de cristal, porcelana o hierro forjado, con cristales de colores, pantallas de tela e incluso velas.

Una técnica de esta decoración es hacer grupos de velas, candelabros, marcos victorianos, jarrones antiguos, botes y botellas antiguas, lámparas de sobremesa, objetos de cerámica o cristal, ramilletes de flores, cajas o maletas antiguas. Todo sirve siempre y cuando conserven la pátina del tiempo. Tienen que estar agrupados, asegurándote de que las piezas combinan y comparten la misma paleta de color.

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En Nimes, nos encontramos con monumentos romanos de visita casi obligada: su anfiteatro, la Maison Carrée y el parque con la torre de la antigua muralla romana forman parte del Patrimonio de la UNESCO. Además el centro histórico y sus callejuelas son interesantes para comer los famosos filetes de toro, por ejemplo.

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Antes de llegar a la zona de Sète, con sus canales, y Adge, con sus playas, se encuentra la Reserva Africana de Sigean, una gran extensión natural con fauna africana y aves que utilizan las albuferas para descansar en sus correrías norte-sur. Si si, como lo estáis leyendo, un pedacito de áfrica en plena campiña francesa.

Las flores son imprescindibles en este tipo de decoración. Puedes aplicarlo en las paredes mediante el uso de papel pintado, en los tejidos con cortinas, cojines, cubrecamas estampados o en trabajos de patchwork y hasta en los pequeños detalles. Las flores que se usan suelen ser pequeñas y, por supuesto, en tonos pastel que puedes combinar entre sí sin problema. También con flores naturales o secas en jarrones antiguos, botes o botellas de cristal o porcelana, cubos o cestas.

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Montpellier no tiene monumentos, pero es una ciudad muy agradable. Otra de las opciones complementarias es desviarse antes de llegar a Montpellier y coger la autopista A 75 dirigiéndose hacia el norte. Muy cerca se encuentra el Parque Natural des Grands Causses, el pueblo de Roquefort famoso por su queso, la llanura de Larzac y, un poco más al norte, las gargantas y los desfiladeros del Tarn, paraíso para amantes del senderismo y kayak.

Los espejos no pueden faltar. Los de gran formato con marcos con florituras y adornos tallados, son los más adecuados. Pero si sólo dispones de un espejo con marco sencillo y estándar, puedes utilizarlo dándole un aspecto envejecido y desgastado.

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Muy cerca de Nimes está el Pont du Gard, un acueducto romano situado en un entorno natural muy bonito. Y cerca se sitúa Uzès y su comarca, ya con tintes muy provenzales. Pequeños pueblos, artesanía, vino…

Arles, Aviñón, Orange, Aigües Mortes, son ciudades de gran interés. Un entorno natural muy interesante y cercano al Mont Ventoux es el pueblo de Rustrel y sus curiosas formaciones erosionadas.

Después encontramos St-Remy de Provence y la ciudad medieval des Baux de Provence en las montañitas de los Alpilles. Cerca de Aviñón, es la Provenza más típica. Bonita, muy bonita.

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Llegamos a Marsella y su Costa Azul, que comienza con St Tropez, St Raphäel, Antibes – Juan-les-Pins, Cagnes-sur-mer, Villefranche-sur-mer, Niza, Saint-Jean-Cap-Ferrat,  etc… lujo y glamour, en lugares muy bonitos pero tal vez exagerados.

En estas ciudades, y sobre todo en primavera y verano, encontramos mercadillos donde, además de productos de temporada, pescados, telas típicas de la Provenza, cerámica, los productos a base de lavanda, el jabón de Marsella, el aceite de oliva o los vinos provenzales, puedes encontrar mobiliario y piezas decorativas con historia.

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Si tienes piezas nuevas y les quieres dar aspecto envejecido o antiguo, puedes hacerlo mediante diversas técnicas que van desde el pintado, como la pintura de tiza o “chalk paint”,  hasta la aplicación de telas o papeles pintados. Sea cual sea la técnica utilizada, es imprescindible dejar ese aspecto de mueble usado y ajado.
El uso de texturas,  mobiliario y accesorios sin tratar y hierro oxidado, también funcionan muy bien en los ambientes Shabby Chic.

Acercándonos a Italia llegamos al centro de la Costa Azul. Cannes, Niza, las grandes ciudades de la Costa Azul. Bonitas y animadas, al pie del mar.

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La costa Azul acaba en una bella ciudad, Menton que nos permite ir a Italia donde también hay lugares maravillosos. Toda esta zona se recorre rápidamente por las enrevesadas carreteras costeras que han salido en más de una película, encontrándonos en el camino pequeños pueblecitos para visitar.

Sin olvidar Mónaco, el microestado de opereta lleno de lujo y glamour.

Y, hacia el interior, cuando los Alpes crecen, aumentan también las posibilidades: naturaleza, deportes de montaña o fluviales, lagos, excursionismo, trekking…

¿Qué os parece la ruta? ¿Continuamos por Italia?

Voy a ir preparando la Ruta por la Toscana…por si acaso…

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