La vuelta al mundo

Holanda, Belgica y Monte San Michel

Pasada de viaje que hicimos estas navidades. Aventura en pareja que también se puede convertir en un viaje familiar. Totalmente recomendable. Volveremos, aunque eso si, en verano, porque hacía un frío que pelaba…

Día 1 (llegada a Amsterdam)

Volamos hasta Amsterdam. Desde Valencia, el primer vuelo que sale es el de las 5 de la tarde, pero lo cancelaron por una avería y al final salimos casi a las 10, llegando al hotel entre unas cosas y otras a la 1 de la madrugada. Lo que me fastidió un poco todo el planning que tenia preparado.

La idea para ir del aeropuerto a Amsterdam, era coger el tren (desde Schiphol salen trenes continuamente y tardan entre 15 y 20 minutos en llegar a la Estación Central por 3,80€ si compráis el billete en las máquinas) pero como era tan tarde, cogimos un taxi que nos costó unos 45€. Si vais con mas gente y maletas, es lo más cómodo y rápido.

Día 2 (Amsterdam)

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Como solo teníamos un día y poco para ver Amsterdam, contratamos un Free tour por la mañana. No se si los conocéis, pero es la mejor manera de conocer rápidamente las principales ciudades del mundo. ¡Y encima es gratis! Bueno, le dais una propina al final al guía según lo que os haya gustado.

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Lo hicimos con Sandemans y muy bien. Comenzamos en la plaza Dam y vimos, entre otras cosas:

  • El Homomonument
  • Obras maestras del arte holandés
  • El puente más ancho y la casa más estrecha de Ámsterdam
  • La primera bolsa del mundo
  • El Begijnhof (conjunto de casas construido para alojar a las hermanas beguinas. En este pequeño patio se encuentra la casa más antigua de Ámsterdam y una bonita iglesia clandestina)
  • La Oude Kerk (Iglesia Vieja)
  • Nieuwmarkt (Nuevo Mercado)
  • Aquitectura y canales
  • El Palacio Real
  • El Barrio Judío

Aprendimos muchas cosas, como de donde viene el nombre de Amsterdam. Sabéis que hay muchos canales… bueno, pues eso es porque la ciudad se encuentra por debajo del nivel del mar (de ahí también lo de Países Bajos) y para que no se inundara la ciudad, construyeron diques (“dam” en holandés) y el río que pasa por allí se llama Amstel. Por eso le pusieron el nombre de Amsteldam a la ciudad, que con el tiempo derivó en Amsterdam.

También nos contaron el porqué de que prácticamente todos los edificios tienen la fachada inclinada y una especie de gárgolas en la parte alta. Os dejo con la intriga para que lo descubráis vosotros mismos…

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La comida típica: arenque (“Maatjes haring” 3€) y patatas fritas (3,50€). El arenque lo compramos en un puestecito callejero en la plaza Spui (estaba espectacular) y se sirve con cebolla y pepinillo picado. Y las patatas, en el mejor sitio que nos recomendaron (en Vlaams Friteshuis Vleminckx). De postre nos compramos unas galletas de chocolate (2€ en Van Stapele Koekmakerij) que estaban que te morías…todo muy próximo a la misma plaza.

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Por la tarde, y para rebajar la comida, hicimos otro tour, pero esta vez en bici (como no). Duraba 2 horas y vimos:

  • El Molino de viento de Gooyer
  • Magere Brug
  • Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales
  • Centro de Ciencias NEMO
  • Leidseplein
  • Rijksmuseum
  • La fábrica de cerveza de Heineken
  • El barrio De Pijp
  • Museo Van Gogh
  • Barco de VOC
  • Zoo Artis
  • Canales más famosos, la ruta más bonita y típica en bicicleta de Ámsterdam
  • El IJ
  • El Vondelpark
  • El Barrio de Jordaan
  • El IAMsterdam

Después fuimos a un cofee shop (cita ineludible) para entrar en calor y disfrutar del ambiente de la ciudad. Que por cierto, al ser navidad está súper bonita toda iluminada, con el árbol en la plaza Dam (de más de 20 metros de altura y decorado con 4 kilómetros de luces LED) y los mercaditos navideños. También el Mercado de las flores donde compramos imanes y bulbos para plantar tulipanes de colores.

No podía faltar tampoco la visita al Barrio rojo por la noche.

Cenamos en un restaurante que nos recomendaron y que estaba a tope, por lo que, si vais, os recomiendo que reservéis. Está bien de precio y hacen comida típica holandesa. Se llama Haesje Claes Restaurant. Volvimos a pedir los arenques, pero no les habían quitado bien las espinas y no me gustaron. También pedimos “Bitterballen”, que son albondiguillas acompañadas con mostaza, y carne estofada con puré de patatas (“Hutspot”). Todo eso y vino por unos 40€.

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También son típicos los quesos (por ejemplo el Gouda o Edam) y la consistente sopa de guisantes o “Erwtensoep”, que no probamos.

Día 3 (Amsterdam – Rotterdam – Dordretch)

Compramos previamente la entrada para el Museo de Van Gogh y, como el hotel lo teníamos cerca de la zona de los museos (NH Amsterdam Museum Quarter), fuimos andando. A parte de que me encanta este pintor, nos habían recomendado que, si queríamos visitar al menos un museo (hay muchos), este era el más chulo. Eso si, la entrada son 20€, pero merece la pena ver las famosas obras del pintor en vivo.

A las 12 cogimos el coche que habíamos alquilado para empezar nuestra aventura. La idea era visitar la Haya, pero el coche nos lo dieron más tarde de lo previsto y fuimos directos a Rotterdam.

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Existe una excursión con el Splash Tour para conocer rápidamente la ciudad. El autobús se convierte en un barco para navegar por el río y tiene una duración de 60 minutos en total.

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 Comimos muy bien en el restaurante Hangar 85 (Wijnhaven 85) con decoración de estilo industrial, acorde con la ciudad, y con unas vistas muy chulas del puerto.

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Por la tarde nos dirigimos hacia los famosos molinos de Kinderdijk incluidos en la lista de patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

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Los pueblecitos del camino estaban muy bonitos, con las casas llenas de luces navideñas.

Si vais en primavera, podréis ver los molinos rodeados por los coloridos campos de tulipanes.

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Ese día dormimos en  Apollo Hotel Papendrecht (relación calidad-precio muy buena), cerca de Dordrecht . Cuando pasees por esta ciudad, no te pierdas la iglesia Grote Kerk, el claustro agustiniano del siglo XIII “Het Hof” y el precioso paisaje del cruce de los ríos desde el Groothoofd.

El mercado de Navidad de Dordrecht, con sus 200 puestos, es el más grande de los Países Bajos. Tiene un recorrido de 2,5 km y te lleva a través de los hermosos lugares históricos del centro de la ciudad. Pero por lo visto lo quitan después del puente de diciembre más o menos (algo raro ya que es de Navidad) y nosotros no lo pudimos llegar a ver 😦

Día 4 (Dordretch – Amberes – Brujas)

Dejamos atrás Holanda y nos dirigimos hacia Bélgica.

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Tenemos una amiga “medio viviendo” en Amberes, así que fuimos a visitarla y aprovechamos para ver esta ciudad que nos sorprendió gratamente. Su puerto y el centro son preciosos.

Comimos en el restaurante Pelgrom un menú típico “flamenco”. La comida está muy buena y la decoración es medieval.

 Después de comer nos vamos a Brujas, donde estaban pasando el día unos amigos que también habían aprovechado para pasar las navidades en Bélgica.

Brujas es la capital de la región de Flandes Occidental y, desde el año 2000, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Lo más importante para ver:

  • Plaza Mayor: También llamada Markt, esta plaza es el centro neurálgico de Brujas. En ella se sigue celebrando un mercado todos los sábados.
  • Belfort: Se encuentra en la plaza anterior y es la torre más característica de Brujas. Desde la parte más alta, a 83 metros de altura y tras subir 365 escalones, se obtienen las mejores vistas de la ciudad.
  • Burg: Segunda plaza más importante de la ciudad. Compite con la anterior en ser la más bella de Brujas.
  • Stadhuis: El edificio más característico del Burg es sin duda el Ayuntamiento. Su fachada data de finales del siglo XIV.
  • Onze Lieve Vrouwekerk: La Iglesia de Nuestra Señora es la iglesia más famosa de Brujas y su torre de 122 metros es la más alta de Bélgica.

Había niebla y no se veía el final de las torres de los edificios, pero la atmósfera que creaba, combinado con el nombre de la ciudad, era de lo mas inquietante ;P

Probamos el vino caliente en uno de los típicos puestos callejeros (preferimos un rioja, con diferencia) y cenamos un perrito caliente con una súper salchicha.

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Dormimos en el NH Bruge, a cuya recepción no le faltaba ni un solo adorno navideño 🙂

Día 4 (Brujas – Gante – Bruselas)

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Recorrimos la ciudad de Gante en una mañana y con la ayuda de otro Free Tour. Es preciosa. Me atrevería a decir que más bonita que Brujas.

Mas o menos, el recorrido que hicimos fue este:

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Comenzamos en la Sint-Baafsplein, donde nos topamos con las dos primeras grandes torres de Gante, que por algo es conocida como la “ciudad de las tres torres”:

La primera pertenece a la Catedral de San Bavón, donde os recomiendo entrar para no perderos la gran obra del flamenco tardío, La Adoración del Cordero Místico (la catedral es gratuita, pero para ver este políptico tendréis que pagar entrada).

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La segunda torre es la del campanario o Belfort de Gante, coronada por una veleta en forma de dragón. Para disfrutar de una buena panorámica de la ciudad podéis subir a un ascensor que os elevará casi cien metros hasta su cubierta superior. Son unos 12€/pax.

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El edificio contiguo es la antigua Lonja de Paños, donde se custodiaban los privilegios concedidos a la ciudad.

Continuamos por la Cataloniëstraat unos minutos hasta que ver la tercera de las famosas torres de Gante, la de la bellísima Iglesia de San Nicolás, con sus tejados cónicos cubiertos de piedra grisácea.

Por uno de los laterales de la Iglesia de San Nicolás llegamos a la plaza Korenmarkt, que está justo al lado. El cruce entre estos muelles es una de las mejores vistas de Gante.

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Callejeando por detrás de las calles de Korenmarkt encontramos también las zonas de los antiguos muelles de Graslei (muelle de las hierbas) y Korenlei (muelle del trigo), dos de las imágenes más conocidas de Gante, separados por el río Lys. Sobre él se encuentra también el famoso Puente de San Miguel. Si os colocáis justo en el centro de este puente veréis las tres torres de Gante: el Belfort, la de la Catedral de San Bavón y la de la Iglesia de San Nicolás.

Atravesando el Graslei llegamos hasta el Castillo de los Condes de Flandes o Castillo de Gravensteen, al que se puede acceder atravesando su foso medieval. Destaca la Sala de Torturas y subir a sus torreones para ver Gante desde otra perspectiva.

Allí descubrí la única cerveza del mundo que me gusta

Y comimos en De Abt (Lange Kruisstraat 4) una sopa típica de Gante, para entrar en calor, y bebimos una de sus cervezas.

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Por la tarde nos fuimos a Bruselas, donde dormíamos en el hotel NH Brussels Carrefour de l’europe y haríamos otro Free tour por la tarde. Las vistas desde la habitación nos maravillaron nada más llegar.

Conocimos los principales lugares de interés del casco antiguo de Bruselas. Comenzando en la majestuosa Grand Place, recorrimos las callejuelas para descubrir los rincones más bellos y llenos de historia de la ciudad.

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Visitamos el famoso Manneken pis, los murales de Tintin, el Palacio Real, paseamos por el elegante barrio del Sablón, admiramos el majestuoso Palacio de Justicia y mucho más…

  • Conservatorio Real
  • Plaza del pequeño Sablón
  • Plaza Real
  • Monte de las Artes
  • Catedral de Bruselas
  • Galerias Saint Hubert

Nos tomamos unas cervezas en Delirium (el pub más famoso de Bruselas) y disfrutamos de la noche en la ciudad.

Desde Bruselas, si no dispones de coche, se puede ir en tren a Brujas, Gante o Amberes. Y el bono del fin de semana es mucho mas económico.

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Día 5 (Bruselas – Mont Saint Michel)

Al levantarnos, intentamos ir a ver el Atomium, pero había mucha niebla.

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Así que nos dirigimos al Moint-Saint Michel por el puente de Normandía. Son unas cuantas horas de viaje, pero merece la pena si estás por la zona y dispones de coche.

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En primavera, de camino, podéis visitar el Bosque de Hallerbos, entre la frontera de Flandes y Valonia en Bélgica. Aunque parezca lavanda, las flores violetas que recubren como si fuera un manto el bosque, son lirios.

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Antea de oranizar la visita al Monte San Michel, hay que revisar los horarios de subida de la marea en la web. El día que nosotros lo visitábamos, era a las 20:31 (así veíamos el castillo iluminado)

Llegas con el coche al aparcamiento y de allí te llevan a en un bus que pasa cada 15 minutos. Su precio va incluido en el del parking.

Cenamos y dormimos en un hotel rural que habia en un pueblecito cercano http://www.lacasseroledelabaie.fr/ Nos encantó… aunque al principio nos asustamos porque el exterior es una casa vieja, pero las habitaciones están totalmente reformadas (parecía que la estrenábamos nosotros) y súper limpias. Además, pedí que tuviera vistas al monte. Lo que pasa que ese día también había niebla 😦 y no se veía nada. Volveremos un verano y recorreremos los campos de los alrededores en bicicleta 🙂

La cena de noche vieja fue espectacular. Junto a la chimenea y degustando ostras y foie, entre otros platos típicos franceses.

En fin, un viaje inolvidable que terminó al día siguiente volviendo desde el aeropuerto de París (creo que los lunes hay vuelos directos de Nantes a Valencia).

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Otra opción sería finalizar el viaje en Bruselas e ir al Monte San Michel desde el sur de Francia, haciendo la ruta de los Castillos de Loira y la Bretaña francesa.

Espero que os haya gustado (¡a nosotros nos encantó!) y que tengáis la oportunidad de poder hacer este maravilloso viaje 🙂

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